Libros para fomentar el aprendizaje del quichua

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Los niños han sido los principales beneficiarios de proyectos personales e institucionales.

Los interesados en obtener los libros que la Universidad Católica de Cuenca ofrece solo deben llegar a su presentación en el Centro de Investigaciones.

En los dos últimos años, en el Austro ecuatoriano ha habido un especial interés en la edición de obras en quichua. Revalizar y volverla más cercana a esta lengua nativa, sobre todo hacia los niños, es la premisa.

En esa línea, el cuencano Diego Palacios pensó en una colección infantil compuesta, en principio, por dos libros: “Las aventuras del Doctor Sacha” y “Contemos 1 2 3 en la Amazonía”. Este escritor tiene previsto presentarlos hoy, a las 16:30, en el Centro de Investigaciones de la Universidad Católica de Cuenca.

Antes, a mediados del 2021, la Embajada de Chile presentó un poemario de Gabriela Mistral traducido del español al quichua.

En aquel entonces, la presentación se hizo en Nabón, en donde aún existen comunidades quichua hablantes, que tuvieron la oportunidad de leer a la premio Nobel chilena.

La obra también llegó a la parroquia Molleturo en el último trimestre del 2021. El objetivo de la Embajada de Chile era acercar el quichua a través de la literatura a los niños.

Ambos trabajos pertenecen a Wawa Trilingüe, una serie que está en inglés, español y quichua. Esta surgió en medio de la pandemia, con el afán de que los niños tengan la oportunidad de conocer algunas palabras y números mediante objetos de la Amazonía ecuatoriana.

La idea de Diego Palacios, que tomó forma de libros con el apoyo de la editorial Edúnica de la Universidad Católica de Cuenca, llegó luego de sus prácticas médicas y odontológicas realizadas en la Sierra Centro. Una vez que estuvo allí se puso en contacto con la población quichua hablante para darse cuenta de la necesidad de conocer el idioma.

Por esa razón, estudió un semestre de quichua en la universidad y ya con las bases de la lengua, se lanzó a crear un libro que está inspirado en las vivencias en la Amazonía de su abuelo, el médico Efraín Palacios Serrano.

La obra se respaldó en las ilustraciones del arquitecto René Cabrera, quien hizo que los libros sean más didácticos y llamativos para los niños.

“Así como los europeos tienen a niños que saben tres o cuatro idiomas, no veo la diferencia en nosotros de no incorporar a nuestro lenguaje y conocimiento la parte del quichua”, aseguró Palacios.

Necesidad de políticas

Si bien, ha existido el interés que han tenido pocos profesionales e instituciones, para el docente e investigador de la Universidad de Cuenca, Manuel Villavicencio, el quichua es un nicho no “cooptado”, porque en el país no hay especialistas ni estudiosos de esa lengua.

En las instituciones educativas rurales se busca incentivar el quichua con actividades lúdicas. AWM

“Es necesario que se implementen políticas y líneas de investigación sobre el quichua. Es necesario también que las carreras, como las pedagogías, implementen la lengua del quichua, porque muchos de nuestros docentes inician sus carreras para comunidades quichuas”, dijo Villavicencio a diario El Mercurio.

Solo una vez que haya estudiosos de la lengua, agregó el investigador, el Austro y el país podrá contar con una diversidad de obras en quichua que abarquen también la investigación.

Incentivar con varias actividades

Desde las instituciones educativas, principalmente las que se encuentran en comunidades rurales, también se trata de fomentar la lengua quichua. Uno de estos casos es el de Zhiña, en el cantón Nabón. Allí, el docente Homero Paucar explicó a diario El Mercurio que incentivan a los que hablan y no hablan quichua, a través de coplas, rondas y música, y de programas, que se han retomado en estos tiempos, para fomentar a los estudiantes a que, por lo menos, conozcan el idioma que todavía hablan sus abuelos. (AWM)-(I)

Fuente: Por Redacción El Mercurio

 – 25 marzo, 2022